Por Nacho Blaconá

Ya que hablamos de una sociedad hiperinformada o sobreinformada no nos olvidemos de lo esencial. Les presento a estos muchachos que seguramente conocerán de nombre, pero me juego la regularidad de la materia que no conocen su rostro, su mirada, sus orejas, sus napias, sus arrugas, su calvicie. Quizás de esta manera alguien se encariñe un poco más con ellos y se le torne más ameno el estudio de sus postulados para el exámen final de TDCI.

¿Te los imaginabas así? ¿No son verdaderamente atractivos?

¿Ahora no les da ganas de ir corriendo a buscar las fotocopias y ponerse a estudiar?